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Día de la Amistad y el Amor en el trabajo: más allá de lo simbólico

Cada febrero, las redes se llenan de mensajes sobre amor y amistad. En las organizaciones, muchas veces se replica la fecha con dinámicas, detalles o mensajes positivos.

Pero, más allá de lo simbólico, vale la pena preguntarnos:
¿qué significa realmente hablar de amor y amistad dentro del trabajo?

Desde la psicología organizacional, el “amor” no se entiende como romanticismo, sino como una forma de vinculación basada en el respeto, la empatía y el reconocimiento del otro como persona, no solo como recurso productivo.

El trabajo no es solo desempeño, es relación

Las personas no pasan ocho o más horas diarias en un entorno neutro.
El trabajo es un espacio de vínculos: con líderes, con pares, con equipos.

Cuando estos vínculos están marcados por:

  • desconfianza,
  • competencia hostil,
  • comunicación fría o deshumanizada,

el impacto no es solo emocional. También afecta el compromiso, la colaboración y el clima laboral.

En cambio, cuando existen relaciones basadas en respeto genuino y apoyo, se fortalece algo fundamental: la sensación de pertenencia.

Amistad laboral: ¿es necesaria?

No todas las personas buscan amistades profundas en el trabajo, y eso es válido. Sin embargo, sí necesitan sentirse parte de un entorno seguro.

La psicología organizacional ha demostrado que:

  • Sentirse escuchado reduce el estrés.
  • Tener un vínculo de confianza mejora la resiliencia.
  • Contar con apoyo social protege frente al desgaste laboral.

No se trata de forzar cercanía, sino de construir espacios donde sea posible mostrarse humano.

Amor organizacional: una mirada humanista

Hablar de “amor” en el trabajo puede sonar exagerado. Sin embargo, si lo entendemos como:

  • cuidado,
  • respeto por los límites,
  • comunicación honesta,
  • preocupación auténtica por el bienestar,

entonces estamos hablando de liderazgo consciente.

Un liderazgo humanista reconoce que detrás de cada colaborador hay historias, cargas personales, duelos, alegrías y procesos invisibles que también influyen en su desempeño.

Una reflexión necesaria

En fechas como el Día de la Amistad y el Amor, más que organizar una actividad simbólica, puede ser más transformador preguntarnos:

  • ¿Cómo se están relacionando nuestros equipos?
  • ¿Se sienten valorados o solo evaluados?
  • ¿Existe un espacio seguro para hablar con honestidad?

Las organizaciones no necesitan más frases motivacionales.
Necesitan coherencia entre lo que declaran y cómo tratan a las personas.

Celebrar el amor y la amistad en el trabajo no implica romantizar la vida laboral.
Implica reconocer que los vínculos importan.

Cuando el respeto, la escucha y el cuidado forman parte de la cultura, el bienestar deja de ser un discurso y se convierte en práctica diaria.

Y eso, más que un gesto de febrero es una decisión organizacional.

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